martes, 22 de enero de 2008

AFERRANDOSE A LA VIDA


Ahora está sin hojas, parece seco pero pronto sus ramas se llenarán de hojas; el ciclo de la naturaleza seguirá su curso.

Tal vez algún día estuvo asentado en un lugar firme y seguro pero ahora la conveniencia de los humanos ha invadido su terreno, le ha dejado casi sin tierra para sobrevivir.

Hace tiempo que pudo rendirse y dejarse secar, pero su amor por la vida le hace sacar fuerzas cada día para extender sus raíces y seguir sujetándose casi en el aire. Se agarra a la vida con tesón y amor y esto le ayuda a desarrollarse.

Hace tiempo que paso delante de él y no puedo evitar el sentir una mezcla de admiración y de agradecimiento por él, le admiro por su capacidad de adaptación, por su fuerza de voluntad para seguir viviendo cuando sus raíces se van quedando al aire, expuestas a la aniquilación, por su valor para seguir ondeando sus ramas al cielo ante la amenaza de que la tierra se acabe de desprender y él sea expulsado hacia el precipicio, hacia la muerte, y le admiro sobre todo porque es capaz de hacerme reflexionar.

En los días en que mi espíritu se viene abajo, cuando las dificultades me desalientan… me acuerdo de este árbol y su ejemplo me hace reflexionar y me pregunto por qué no podemos los humanos ser como él, y el silencio me responde: solo hay que intentarlo.

Y así, cada vez que paso por su lado, le dedico una sonrisa de agradecimiento.

Esta mañana, como otras tantas veces, su ejemplo me ha hecho reaccionar y tomarlo como ejemplo, por eso he ido con mi máquina y lo he fotografiado para compartirlo con vosotros.

jdiana

1 comentario:

Mari Carmen dijo...

A mi me encanta la metamorfosis que sufren nuestros árboles. Cerca de mi casa hay bastantes, castaños, álamos... y cuando llega marzo, en un abrir y cerrar de ojos, se van llenando de pelusa verde y cuando me doy cuenta, ¡plaf! están cubiertos de hojas y llenos de pajarillos gozosos que se refugian en sus ramas.

Es una bella foto :)
Un abrazo,