sábado, 12 de enero de 2008

UNA CAJA LLENA DE TESOROS



De pequeña me gustaba jugar con una caja que mi madre tenía llena de botones, hebillas rotas, alfileres, y un sin fin de objetos, la mayoría difíciles de identificar. A mi se me antojaban pequeños tesoros, con ellos, algunas veces me fabricaba juguetes, yoyos, o simplemente los acariciaba uno a uno dejando volar mi imaginación.

Se me antoja que nuestra vida es como esa caja llena de pequeñas cosas, la mayoría de ellas inservibles, pero que a los ojos de una niña pueden convertirse en valiosos tesoros. También hay piezas rotas o alfileres que pueden pincharte y hacerte heridas, algunas de ellas difíciles de curar.

En la mía hay muchos tesoros, y hoy he decidido quitar los alfileres y las piezas rotas, las que ya no sirven para nada y guardarlos en otra caja. Esta caja la guardaré, porque no puedo apartarla de mi vida, son también parte de ella, solo que no me centraré en esos objetos. La dejaré guardada, lejos de mi vista, donde no me pueda herir. Los alfileres son esas creencias erróneas a las que he tenido que darle la vuelta, convicciones como que la vida es una mierda, o que se plantea ella misma y nosotros debemos someternos; que la gente es mala por naturaleza, que el querer a alguien trae aparejado el tener que estar siempre preocupado por él, que para ser feliz tenemos que gozar de una salud física envidiable, que para que los demás nos quieran debemos ser como ellos deseen, que los demás están primero, y si queda algo, entonces estamos nosotros, que amar es sacrificio, que el miedo es un estado normal del hombre, que los hijos deben pagarles a sus padres el haberlos traído al mundo con su sumisión, que la mujer no tiene derecho a tener vida propia, que hay que vivir de acuerdo al que dirá la gente, que hay que guardar las apariencias, que para ser feliz hay que ser como los demás y tener lo mismo que ellos, que si te duele y lo dices eres una quejita, que el valor de una persona está en su capacidad para soportar todo lo que le echen, que si no eres feliz es culpa siempre de los demás…Dentro de esta caja también dejaré a aquellas personas que siempre han sido importantes para mí y que sin embargo en los últimos meses, cuando más las he necesitado, no han sabido estar a mi lado, esperando que algún día se den cuenta de la falta que me hacen, y hagan por comprenderme.

Me quedaré solo con los botones bonitos, con los objetos que se me antojan valiosos y uno por uno los contemplaré y disfrutaré en mis manos. Estos son todo lo que he aprendido, como que tenemos poder para cambiar nuestra vida, nuestra realidad, que no debemos poner en los demás el poder de nuestros sentimientos y nuestras emociones, porque ese poder es nuestro, que da igual lo que piensen los demás pues somos valiosos por que sí, seamos como seamos y hagamos lo que hagamos. Que no hay que demostrar nada a nadie; que no hay que ser bueno en todo, ni en nada, solo hay que ser; que la vida es bonita y podemos disfrutar de ella y de sus pequeños detalles, cada día, a todas horas. Que el miedo no sirve para nada. Que preocuparse es de idiotas. Que si no puedes hacer una cosa, siempre hay algo que sí puedes; y si alguna vez tampoco, pues no pasa nada, no se hace y punto. Que todo lo que está encima de la tierra es para disfrutarlo. Que es algo absurdo mirar para atrás; hay que hacerlo para adelante, siempre en el ahora. Que de nuestro paso por la tierra no nos vamos a llevar nada material, solo las experiencias que hayamos tenido, lo que hayamos aprendido, lo que hayamos gozado. Que el amor lo mueve todo y hay amor en todo, solo hay que mirar bien. Sé que tengo cerca de mí a seres especiales que me quieren y cuidan de mí con un amor grandioso, esos los dejaré bien a la vista en mi caja de tesoros para que nunca se me olvide que no estoy sola..

jdiana

1 comentario:

Aurora dijo...

Es dificil cuando tenemos la caja de los tesoros, no aferrarnos a ellos. Te felicito por el desapego, que al fin y al cabo es unico que nos llevara a la felicidad. Vivir el aqui y el ahora.